La tan esperada reinauguración del Estadio Banorte (histórico Coloso de Santa Úrsula) prometía ser una auténtica fiesta de talla internacional. El duelo amistoso de este sábado del México vs Portugal (que culminó en un gris empate sin goles) sirvió como el primer gran ensayo logístico. Además, fue también el primer gran ensayo de seguridad de cara a la Copa del Mundo 2026.
Sin embargo, el silbatazo final dejó un balance sumamente agridulce para las autoridades capitalinas y los organizadores. A continuación, desglosamos lo bueno y lo malo del megaoperativo de seguridad implementado para el juego de la Selección Mexicana.
Lo bueno: Operativo de seguridad con estándares de la FIFA
Si algo quedó claro este fin de semana es que el Gobierno de la CDMX se tomó muy en serio las exigencias preventivas. La logística exterior demostró que la capital tiene la capacidad para controlar flujos masivos bajo los rigurosos estándares de la FIFA para el Mundial 2026.
- Los tres anillos de seguridad: Se implementaron tres perímetros de control estrictos en el Estadio Banorte (un cerco vehicular a un kilómetro, uno peatonal intermedio y una ‘zona esterilizada’ interna), garantizando filtros de revisión exhaustivos para evitar el ingreso de objetos prohibidos.
- Fomento al transporte público: En una decisión histórica, se prohibió el uso del estacionamiento para el público general. El acceso al inmueble se limitó a rutas especiales de transporte público en la CDMX (RTP y Servicio de Transportes Eléctricos) y vías peatonales, lo que mitigó significativamente el colapso vial habitual en la Calzada de Tlalpan.

Lo malo: Tragedia en la reinauguración del Estadio Banorte
A pesar del evidente éxito en la logística exterior y el impresionante despliegue policial, el operativo se vio trágicamente opacado por un incidente en el Estadio Banorte ocurrido al interior del recinto.
Durante el desarrollo del encuentro, las autoridades confirmaron el sensible fallecimiento de un aficionado tras caer desde uno de los palcos del recién remodelado inmueble. Aunque los cuerpos de emergencia y paramédicos acudieron de inmediato, no pudieron salvarle la vida.
Este lamentable suceso ha encendido las alertas de máxima prioridad. Personal pericial y la Policía de Investigación (PDI) ya se encuentran analizando las cámaras de videovigilancia para reconstruir la mecánica de la caída. Además, buscan deslindar responsabilidades. Más allá del accidente, esta tragedia pone en tela de juicio las medidas de protección civil en el Estadio Azteca (hoy Banorte). También cuestiona la altura de los barandales de seguridad internos tras la multimillonaria intervención arquitectónica.
El veredicto rumbo al Mundial 2026
El ensayo general nos deja una lección contundente: controlar el perímetro y erradicar la reventa es operativamente posible, pero la seguridad estructural del Estadio Banorte no admite margen de error. A escasos meses de que la FIFA tome el control total del inmueble (el próximo 11 de mayo), los organizadores tienen la obligación de auditar y afinar cada detalle para garantizar que la Copa del Mundo 2026 sea un evento seguro desde la banqueta hasta la última fila de la grada.



