En el marco del Día Internacional de la Mujer, el fútbol mexicano no solo celebra goles y títulos, sino también conquistas estructurales. Si hay un nombre que personifica la evolución del banquillo en nuestro país, ese es el de Ana Galindo. No por una cuestión de reflectores, sino por una historia de “Picado de piedra” que la llevó a un lugar donde ninguna mujer había estado antes: el banquillo de una Selección Mexicana Varonil.
EL AÑO QUE CAMBIÓ LA NARRATIVA
Corría el año de 2022, en la antesala de aquella Copa del Mundo cuando el mundo y los medios se sacudieron. Ante la ausencia momentánea de Raúl Chabrand, la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) no buscó una solución externa; en su lugar, confió en la capacidad táctica de Ana Galindo para tomar las riendas de la Selección Sub17 Varonil durate una gira por Japón.
Ana Galindo no pudo tener un debut más especial, pues sería el 8 de Junio de ese año que México vencería a Uruguay por marcador de 2-0 bajo su mando. Ese día, Galindo no solo venció al conjunto charrúa, derrotó el prejucio histórico de que el fútbol masculino solo podía ser gestionado por hombres.
EL ADN DE UNA GANADORA
Nacida en la Ciudad de México en 1985, el camino de Ana Galindo no estuvo favorecido por “palancas” o “padrinos”. En su etapa como futbolista, le tocó la etapa previa a la Liga MX Femenil que hoy conocemos, defendiendo el escudo de Pumas e incluso siendo seleccionada nacional en un contexto de escaso apoyo.
Y como era de esperarse, su desarrollo en el futbol mexicano no sería por casualidad.
– Mentoría de primera: Se formó como auxiliar de Leonardo Cuéllar en el Club América, donde fue pieza clave para el título del Apertura 2018.
– Pionera en el Cuerpo Técnico: Antes de ser DT, ya había hecho historia como la primera mujer auxiliar en una categoría varonil (Sub-20) acompañando a Luis Pérez.
Éxito en Fuerzas Básicas: Ha liderado procesos en la Sub-15, Sub-17 y Sub-20 femenil, destacando el campeonato del Premundial de la Concacaf en 2023 tras vencer a Estados Unidos.
DESAFIANDO EL PREJUICIO
Para Ana Galindo, el género nunca debe ser una limitante táctica. En diversas entrevistas, ha mencionado que la preparación es la única moneda de cambio válida en el alto rendimiento. Su estilo se caracteriza por un análisis profundo del rival, un sistema de juego propositivo y una gestión emocional que conecta con el jugador joven, independientemente de su género.
“Nunca llegué a pensar que esto era solo de hombres… mi mentalidad siempre fue: esto es para todos y es para mí”, ha declarado la estratega mexicana, quien también ha sorteado el reto de balancear la maternidad con la exigencia de las concentraciones internacionales.
EL LEGADO EN EL 8M
Hoy, la figura de Ana Galindo es un recordatorio de que el talento no tiene género. En un deporte que históricamente ha discriminado al género femenino, ver a una mujer sentada en el banquillo de director técnico de una Selección Varonil es un hito que merece ser reconocido.
Este día de la mujer, el futbol mexicano reconoce a Ana Galindo no como una casualidad o un error, sino como una directora técnica del más alto nivel que ha demostrado que la capacidad de leer un juego y gestionar un vestidor depende de la mente, no de la biología.






