El boicot al mundial 2026 es una posibilidad que resuena con fuerza en los despachos de las principales federaciones europeas a menos de cinco meses de la inauguración. Lo que comenzó como un intercambio de declaraciones diplomáticas entre Donald Trump y Dinamarca por el control de Groenlandia, ha escalado hasta poner en duda la participación de potencias del futbol. Hoy, la sombra de un boicot al mundial 2026 ha dejado de ser una simple teoría para convertirse en un tema de debate público que amenaza la estabilidad del torneo en Norteamérica.
La tensión alcanzó un punto crítico tras la decisión de la administración estadounidense de frenar el procesamiento de visas para 75 países. Esta medida afecta directamente a 15 naciones ya clasificadas al certamen. Por lo tanto, el entorno del futbol internacional observa con cautela cómo la política exterior de la Casa Blanca alimenta los argumentos de quienes exigen un boicot al mundial 2026.
¿Qué países consideran un boicot al mundial 2026 por tensiones políticas?
Alemania ha sido el epicentro de la propuesta más radical hasta la fecha. Oke Göttlich, presidente del FC St. Pauli perteneciente a la Bundesliga y uno de los diez vicepresidentes de la federación alemana, ha sido tajante al declarar que ha llegado el momento de discutir seriamente un boicot al mundial 2026. Según el directivo, las amenazas de aranceles contra aliados de la OTAN y las pretensiones territoriales sobre Groenlandia cruzan una línea ética que el deporte no puede ignorar.
Göttlich cuestionó la postura de la FIFA al comparar esta situación con los movimientos ocurridos en los años 80. Para el dirigente, la amenaza actual a la soberanía de los aliados es motivo suficiente para considerar el boicot al mundial 2026. Sin embargo, esta postura ha generado un choque interno en la federación germana, donde no todos están convencidos de dar un paso tan drástico.
¿Quiénes rechazan el boicot al mundial 2026 pese a la crisis diplomática?
En cambio, no todas las potencias europeas comparten esta visión combativa. Francia y Países Bajos han marcado una distancia clara frente a cualquier iniciativa de un boicot al mundial 2026. La ministra de Deportes francesa, Marina Ferrari, aseguró que su nación no tiene intención de retirarse de la competencia. Además, subrayó la importancia de mantener el futbol separado de las disputas geopolíticas, restando peso a la idea de un boicot al mundial 2026.
Por su parte, la federación neerlandesa confirmó su asistencia mediante su secretario general, Gijs de Jong. El directivo alegó que se apegarán a las directrices de la FIFA y del gobierno para centrarse exclusivamente en lo deportivo. Finalmente, estas naciones prefieren mantener los vínculos a través del balón en lugar de sumarse a un posible boicot al mundial 2026.
¿Cómo afecta el boicot al mundial 2026 la logística y participación de los equipos?
Más allá de la postura ideológica, el posible boicot al mundial 2026 encuentra un motor real en las dificultades logísticas. La suspensión de visas para países como Brasil, Uruguay, Colombia y Marruecos genera una incertidumbre sin precedentes. Aunque la FIFA ha implementado el sistema “Fifa Pass” para agilizar los trámites, la aprobación de documentos para las delegaciones sigue en el aire, lo que refuerza la narrativa de un boicot al mundial 2026.
Gianni Infantino, presidente de la FIFA, ha intentado calmar las aguas manteniendo una relación estrecha con Donald Trump. No obstante, esta cercanía ha sido criticada por sectores que consideran que la neutralidad del organismo está comprometida frente al boicot al mundial 2026. Mientras tanto, el mundo del futbol observa cómo la diplomacia intenta evitar que el torneo se desmorone.



