Jornada 14 de la Liga MX y llega el partido que paraliza al país completo, el más repetido en fases finales y el que es para muchos, el nuevo Clásico Nacional. América y Cruz Azul se miden en el regreso del fútbol mexicano al Estadio Banorte.
Realidades diferentes entre unos y otros, por una parte, Las Águilas llegan como 6to general, en un torneo marcado por irregularidades, plantilla corta y un André Jardine que en ocasiones se ha visto superado por equipos que, en el papel son inferiores a los Azulcremas, claro ejemplo de esto se dió apenas la jornada pasada, cuando los de Coapa no pudieron ganarle al sotanero Santos Laguna con un hombre de más durante gran parte del partido.
Del otro lado, un Cruz Azul que viene en un declive de resultados, pues si bien se ubican como sublíder general, acumulan ya 5 partidos sin conocer la victoria en ambos torneos. Un equipo caracterizado por la tendencia ganadora y con uno de los planteles más completos de nuestro fútbol pero que recientemente no ha logrado continuar con esa inercia positiva de cara al cierre de la temporada regular de Liga MX.
LAS CLAVES TÁCTICAS PARA EL TRIUNFO AZULCREMA
Arrancamos con el local, si América quiere ganar el clásico deberá hacer un partido muy diferente a lo que ha venido mostrando. Los de Jardine usan un 4-2-3-1, un lateral ofensivo y otro con tendencias defensivas, doble pivote para dar estructura al mediocampo y organizar los ataques en trancisión, un enganche ‘flotando’ en el aparato ofensivo, dos volantes extremos por bandas para llegar a línea de fondo, interiorizar en ciertas situaciones y un eje de ataque como referencia de área para finalizar, recibir los centros y beneficiar a la llegada de segunda línea de sus compañeros.
En defensa, el conjunto azulcrema sufre para cerrar líneas de pase, establecer un bloque bajo y replegar correctamente, prueba de eso son los 12 goles concedidos en lo que llevamos de torneo. Para esta edición del Clásico Joven, Jardine deberá priorizar conseguir un orden defensivo, repliegues correctos y anular las conexiones entre los mediocampistas que acumula Cruz Azul cuando ataca, una vez logrado eso, obligaría Larcamón a trasladar su juego a las bandas y recurrir a los centros o bien, modificar para buscar abrir el bloque americanista.
Para la ofensiva, la clave está en forzar los 1v1 por banda, pues Cruz Azul defiende usando carrileros con tendencia ofensiva, por lo que arrastrando la marca de los centrales celestes y condicionando al 1v1 en el carril exterior, los de Coapa pueden generar peligro constante en el área rival.
LAS FORTALEZAS DE LA MÁQUINA
Cruz Azul se caracteriza por conexiones rápidas, circulación constante por dentro y la calidad técnica de sus mediocampistas, así como la presencia de hasta 8 futbolistas al momento de atacar, ofreciendo variantes, relevos y movilidad constante, dificultando las referencias de marca para el equipo rival.
Si Cruz Azul quiere llevarse la victoria, deberá priorizar el desorden defensivo de América, buscando mantener la constante movilidad de sus mediocampistas, favoreciendo los relevos, pases verticales y correcta ocupación de espacios para poder beneficiar el futbol dinámico que ha caracterizado al equipo dirigido por Nicolás Larcamón.
En defensa, nuevamente se resalta la importancia del 1v1 en carril exterior, pues al no tener laterales defensivamente sólidos, deben apostar por el apoyo de los volantes y ambos centrales para frenar las progresiones americanistas. De igual forma, al acumular mucha gente en el centro, es clave dificultar las labores de Raphael Veiga, enganche azulcrema.
UN CLÁSICO MÁS POR EL ORGULLO
Una edición más del Clásico Joven, el duelo que paraliza mucho más que solo la capital, y que, en esta ocasión tiene un par de ingredientes especiales, en caso de victoria celeste, América perdería por primera vez los tres clásicos (Chivas, Pumas y Cruz Azul) por primera vez desde 2011. Y por otro lado, es el debut en Clásico Joven de Agustín Palavecino, jugador pretendido por América en el reciente mercado de fichajes que terminó eligiendo al cuadro de La Noria.
La mesa está servida para tener un vibrante episodio más del Clásico Joven desde la pizarra, la táctica y los sistemas, hasta aquello que trasciende de números y estadísticas, el orgullo, el gusto y la pasión que implican vencer al acérrimo rival en el partido que paraliza al país completo.



