Noche fría al sur de la Ciudad de México, donde después de 671 días, el Estadio Azteca volvía a abrir sus puertas para recibir un partido, y el escenario era perfecto: México, en la antesala de la Copa del Mundo recibiendo al actual campeón de la UEFA Nations League y firme contendiente para la justa mundialista. Portugal visitaba la capital del país.
Partido en papel amistoso, pero la realidad era otra, último ensayo para el mundial, donde el ambiente y la expecativa eran inciertas, por un lado, detalles de la remodelación del ahora Estadio Banorte y de la logística aprobada por FIFA y el Gobierno de la Ciudad de México. Por otra parte, la máxima figura del combinado luso no estaría presente, Cristiano Ronaldo era baja por lesión, lo que dejaba a los aficionados con un amargo sabor de boca, pues el máximo atractivo de este duelo probablemente era poder ver al astro portugués.
EL SILBATAZO QUE REESCRIBIÓ LA HISTORIA
El reloj marcaba las 19:00hrs en punto cuando en medio de un espectáculo de pirotecnia, un recinto pletórico y completamente lleno, el silbante Walter López decía que era momento de que el balón comenzara a rodar, marcando así el primer partido tras 2 años de ausencia del Coloso de Santa Úrsula, ese inmueble que vió coronarse a O’Rei Pelé y a Diego Armando Maradona, ese que el próximo 11 de junio se convertirá en el único estadio en recibir 3 copas del mundo. El balón comenzaba a rodar y con él, el Estadio Azteca estaba de vuelta.
Iniciaban las acciones y de inmediato la Selección Portuguesa imponía sus condiciones, un futbol posicional, asumiendo el control del balón y marcando el ritmo al que se iba a jugar. De inmediato, los lusos iban al frente y buscaban comenzar incomodar al cuadro Azteca, llegadas constantes, disparos que pasaban cercanos al arco y circulaciones que comenzaban a mostrar las falencias defensivas de la Selección Mexicana, que buscaba replegarse y aguantar los embates europeos.
MÉXICO SOBREVIVE: TEMPLANZA DEFENSIVA
Portugal genera peligro constante, un balón al poste de Goncalo Ramos y otro disparo de Joao Félix que se iba apenas por encima del arco defendido por el ‘Tala’ Rangel. En el ambiente se respiraba el primer gol de los portugueses, pero México sobrevivía y resistía quizá por orgullo, ímpetu o por gracia divina que hacían que el arco nacional se mantuviera en cero.
Se lograban bajar las revoluciones y México, fiel a su estilo y a su clásico 4-3-3, establecía un bloque medio-bajo y buscaba salir al contragolpe para castigar en trancisión a los dirigidos por Roberto Martínez, aunque por ahora no había éxito, pues Portugal seguía con su característico juego posicional y sin regalar la pelota.
De lado de México, teníamos debut de Álvaro Fidalgo, que era bien recibido por el público mexicano y se adaptaba rápidamente a su rol en mediocampo, y acompañándolo, Obed Vargas, formando la dupla de volantes que buscaba orquestar los ataques en transición del ‘Tri’.
AUMENTABAN LOS DECIBELES
Partido que de amistoso tenía poco, pues comenzaban los roces entre jugadores, choques fuertes y disputas constantes por el balón, ninguno quería ceder y la intensidad del encuentro comenzaba a aumentar, aunque no se lograba traducir en anotaciones.
Tras un exitoso repliegue de México, y una aplicación efectiva del bloque medio-bajo, el combinado luso no lograba abrir la lata y llegábamos a los minutos finales sin goles en el marcador. Javier Aguirre mandaba al campo al actual líder de goleo de la Liga MX, Armando ‘Hormiga’ González entraba de cambio y hacía su debut en el templo del fútbol mexicano. Y como si estuvieramos en una película de superhéroes, el poder del guión le daba al jugador del Guadalajara un centro preciso a segundo palo, Julián Quiñones ponía un servicio de altísima calidad que Armando remataba con la cabeza, pero no todos los finales son felices, y el esférico -caprichoso como de costumbre- se iba por un costado, ahogando el grito de gol de las 80mil personas que se dieron cita en el Azteca.
Fué entonces cuando después de 4 de añadido, Walter López decía que no se jugaba más y que la reapertura del Estadio Banorte era historia. México le sacaba un empate sin goles a una candidata a ser campeona del mundo, rescatando un notable orden defensivo y la capacidad de competir ante selecciones de élite mundial.
Resultado que generó opiniones divididas, pero que sirvió como ensayo para lo que va a vivir el cuadro Azteca a partir del próximo 11 de Junio, y lo más importante, marcando el renacimiento de ese inmueble que de poder hablar, contaría la historia de miles de batallas épicas que se han librado en su terreno de juego, y que se muestra listo para albergar una edición más de la Copa del Mundo, convirtiéndose así, en el primer estadio 3 veces mundialista de todo el planeta, un hito que solamente podrá presumir el Coloso de Santa Úrsula, un logro que enaltece la leyenda del que es para muchos, el templo del futbol mundial. El Estadio Azteca de México.



