Tras marcar su primer gol en Liga MX ante Querétaro y ser pieza clave en la Concachampions frente a Philadelphia Union, el atacante yucateco de 22 años se ha ganado el respaldo absoluto de André Jardine. Pato Salas habla de su lealtad es total con el Club América, dejando claro a todos que su compromiso no tiene duda. Sin embargo, su origen en las fuerzas básicas del Pachuca siempre generó cierta curiosidad mediática sobre sus verdaderos colores.
Este viernes, el artillero decidió poner fin al debate. En un acto de total sinceridad al finalizar la práctica en las instalaciones de Coapa, Salas aclaró dónde reside su lealtad institucional y confesó la profunda razón emocional que lo ata de manera definitiva a la camiseta azulcrema.
¿Joya del Pachuca o del América? La definición del canterano
Si bien sus primeros pasos formativos los dio en las inferiores de los Tuzos, fue el Club América la institución que lo arropó y lo proyectó hasta el máximo circuito profesional. Para Pato Salas, el cuadro capitalino representa mucho más que el equipo que le dio el debut; es su casa y el lugar donde encontró la madurez deportiva.
“No quiero pasar dos torneos e irme. Aquí soy feliz“, declaró tajantemente el delantero. Esta frase no solo refleja su compromiso a largo plazo con el proyecto, sino que deja en claro que no ve a las Águilas como un simple trampolín pasajero. Su sentido de pertenencia se forjó precisamente en la adversidad y en la monumental presión que representa defender ese escudo.
El peso de la camiseta y la gratitud hacia el vestidor
El motivo más emotivo detrás de su lealtad inquebrantable es el cobijo que recibió de los líderes del plantel desde el día uno. Salas reconoció que, en sus inicios, asimilar la presión mediática y la altísima competencia interna contra figuras internacionales fue un golpe de realidad complejo.
“Es demasiada (la exigencia), el equipo más grande del país debe ser el triple de exigente. Más que una desventaja ante los extranjeros es exigencia“, explicó el yucateco. “Cuando debuté había un plantel con demasiada competencia, jugadores de experiencia y con carrera establecida. Eso fue lo que más aproveché, al principio no entendía, pero hoy estoy agradecido“.
Henry Martín y Víctor Dávila: Sus mentores en el área
El sentido de profunda gratitud de Patricio Salas tiene nombres propios. El canterano hizo una mención especial a la tutela directa que ejercen sobre él Henry Martín y el lesionado Víctor Dávila, a quienes considera guías fundamentales en su evolución como centro delantero.
“Desde que subí al primer equipo, todos los días aprendo algo nuevo. A jugadores como Henry y Víctor, cada día les aprendo algo. Cuando tengo alguna duda o ellos ven algo en lo que puedo mejorar, estoy abierto a escuchar”, destacó.
En un momento crítico para el eje de ataque azulcrema —debido a la baja de larga duración de Dávila y la intermitencia física de Henry Martín—, la convicción y la lealtad del Pato Salas llegan como un respiro enorme para el americanismo. El canterano ha dejado en claro que está listo para dejar de ser una promesa y matarse en la cancha por los colores que le dieron la oportunidad de su vida.






