El FC Barcelona firmó una victoria vital en Champions ante el Slavia de Praga (2-4), pero el resultado quedó en segundo plano tras la lesión de Pedri, quien abandonó el campo en el arranque del segundo tiempo y encendió las alarmas en el club azulgrana.
Pedri cayó al césped con visibles gestos de dolor cuando el marcador estaba igualado, en un momento decisivo para los de Hansi Flick.
El gesto del canario heló al banquillo. Se llevó las manos a la cabeza y permaneció varios segundos inmóvil. El cuerpo médico entró de inmediato y, tras una primera revisión, recomendó su sustitución para evitar una lesión mayor.
Flick aceptó el cambio con evidente preocupación. Perder a Pedri, aunque sea de forma preventiva, siempre supone un golpe para el equilibrio del equipo.
Pese al susto, el Barça reaccionó. Dani Olmo ingresó por el lesionado y, apenas dos minutos después, marcó el gol que cambió el partido. La respuesta del equipo confirmó su carácter en una noche marcada por la tensión y la presión.

¿Qué impacto tiene la lesión de Pedri en el Barcelona?
Las primeras valoraciones médicas apuntan a una dolencia muscular que, si bien no parece de gravedad extrema, podría dejar fuera a Pedri varias semanas. El momento no es menor. El calendario entra en su fase más exigente, con LaLiga y la Champions avanzando sin margen de error.
No es un episodio aislado. En lo que va de temporada, Pedri ya se ha perdido cinco encuentros por problemas físicos. En el club temen una nueva recaída. Por lo tanto, el cuerpo técnico y médico trabajarán con cautela para evitar un parón más prolongado.
El Barça confía en que la recuperación sea rápida. Sin embargo, su ausencia se siente. Pedri es el eje creativo. Su lectura de juego y su control del ritmo son difíciles de reemplazar.
¿Puede el FC Barcelona mantener el nivel sin Pedri?
La incógnita queda abierta. El equipo mostró personalidad y variantes. Sin embargo, la temporada es larga y exigente. Flick tendrá que redistribuir roles.
El triunfo mantiene al Barça con vida en Europa. Pero la lesión de Pedri deja una sombra. En Praga, el marcador sonrió. El futuro inmediato, en cambio, genera más preguntas que certezas.






